Salta - Argentina: domingo 01 de febrero 2026 18:38 hs.

Santos Dávalos: Cuando el pueblo hace tronar el escarmiento.

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Salta/Argentina(Por Santos Jacinto Dávalos (1).- Antonio Cafiero un hombre distinguido de la política argentina, peronista, ministro de Comercio Exterior de Perón siendo un pibe, ocupó todos los cargos importantes de nuestro país, excepto la presidencia. En 199l, Cafiero era gobernador de la Provincia de Buenos Aires. La Constitución vigente no permitía una reelección inmediata. Para lograrlo Cafiero hizo un acuerdo con Raúl Alfonsín para modificar la constitución de Buenos Aires. Alfonsín buscaba modernizar la constitución de 1934 y negoció la reelección de Cafiero. Lo mismo que hizo con Menem. El acuerdo contaba con el apoyo de la Confederación General del Trabajo, con Ubaldini a la cabeza y el visto bueno del mismo Menem. En la última elección, anterior al referéndum, sumados los votos de los radicales y de los peronistas, consiguieron el 85% del total. Se realizó el proyecto de reforma a nivel legislativo y se sometió a un referéndum ratificatorio. Si ganaba el SI, quedaba aprobada. Si ganaba el NO resultaba una tentativa solamente. Todo parecía un mero trámite electoral. El NO estaba apoyado por Aldo Rico, el carapintada, y por Luis Zamora, por la izquierda. Era una débil oposición.
Las reformas no se discutieron a nivel de la gente. Solo se sabía que Cafiero podría ser reelecto, pero desconocían todo lo demás. El PUEBLO, con mayúsculas, votó masivamente en contra de la reforma desconocida. El NO llegó al 68% de los votos. En Chile, las encuestas mostraban que el 80% de los chilenos querían modificar la constitución de Pinochet, porcentaje que aún se mantiene. La rebelión de los chilenos obligó a un referéndum que resolvió convocar a una convención constituyente. La elección de convencionales permitió la aparición gravitante de la izquierda, sin respaldo de ningún partido político. Ganaron las candidaturas individuales y grupales, no partidarias. Pero lo que resolvía la Constituyente era un proyecto, que debía ser aprobado por un plebiscito constituyente. Luego de más de un año de deliberaciones, se conoció el proyecto que incluía aspectos no discutidos ni conocidos por la ciudadanía. El proyecto era de los constituyentes, no de los chilenos. La inexperiencia política no permitió que los convencionales pudieran distinguir entre lo deseable y lo posible. Permitió un aborto prácticamente libre y la eutanasia. La república unitaria se transformaba, sin mencionarlo, en una especie de federalismo. En un país con doce por ciento de pueblos que se consideraban originarios, el proyecto proponía una nación plurinacional, que otorgaba a las etnias autonomía, territorio, justicia propia a la par de la justicia nacional, gobierno y leyes propias. Los constituyentes ignoraron que un grupo mapuche quería construir un estado distinto al chileno.
Aseguraba a cada chileno alimentación adecuada durante toda su vida y una vivienda digna con todos los enseres domésticos. Eliminaba el Senado y lo sustituía por las regiones que se creaban con total autonomía. El proyecto tenía muchas instituciones positivas. La igualdad del hombre y la mujer en todos los cargos electivos y en los organismos del estado. Concedía a la Naturaleza derechos y designaba un Defensor de la Naturaleza para preservarla. Tomaba muchas decisiones ecológicas. Creaba una Comisión Nacional del agua, a la que declaraba que no estaba sujeta a propiedad privada. Garantizaba el derecho a la salud y a la educación gratuita. La reforma fue rechazada por el 64% de los votos. En las regiones conflictivas con los mapuches, en algunos casos superó el 90%. En las regiones mas pobres, a pesar de la promesa de casa y comida gratis, la votación superó holgadamente el 80% por el rechazo. El presidente BORIC, con buenos reflejos, modificó el gabinete incorporando figuras con mucha experiencia, pero de otros partidos, y comenzó un proceso de buscar acuerdos para modificar la constitución de Pinochet. Estas acciones, que buscan consensos, que ponen la Patria por encima de los intereses partidarios, no existe en nuestro País.
En Paraguay, la constitución solo permite un mandato al presidente y nunca más. Carlés, presidente en ejercicio y el ex obispo Lugo, jefe de la oposición, que ya había sido presidente, hicieron un acuerdo para modificar la constitución de tal modo que ambos pudieran ser reelectos nuevamente. No se llegó al rechazo de la modificación por vía electoral. El pueblo paraguayo salió a las calles abrumadoramente en rechazo del acuerdo y lo hizo abortar. Hitler derrotó a las fuerzas armadas francesas, pero nunca conquistó al pueblo francés.El pueblo indio, con la conducción de Ghandi, mediante la desobediencia pacífica, sin disparar un tiro, logró la independencia de la India. Rusia invadió Ucrania como si fuera de picnic. Su abrumadora superioridad bélica hacía presumir que el pueblo de Ucrania se rendiría. Pero no lo hizo y hoy ese pueblo está escribiendo una epopeya. Los mismos rusos, el pueblo ruso, con mucho sufrimiento, rechazó las invasiones de Napoleón y de Hitler. A lo largo de la historia, los pueblos, con un sentido de Nación y de Patria, demostraron que están dotados de una fuerza especial que les permite derrotar la adversidad. Por eso reniego cuando se confunde el clientelismo con un despectivo populismo. Ese denostado populismo escribió los capítulos más gloriosos de la historia mundial. Por eso todas las constituciones comienzan diciendo “Nosotros el pueblo…La grandeza demostrada por los pueblos, entre otros el nuestro, me infunde esperanza de que seremos capaces de derrotar esta inercia destructiva.

(1) Abogado/Miembro del FOCIS (Foro de Calidad Institucional de Salta).

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