CABA/Argentina (Por Claudia Valentini (1).– Loca, trepadora, descocada, bastarda, put…fueron algunos de los adjetivos que utilizaban los “contra” para describir a Evita. A medida que generaba derechos para los humildes, los obreros y las mujeres, el odio hacia ella se fue acrecentando por parte de la oligarquía y de los que aspiraban a serlo.Pero mucho más creció el amor de un pueblo cuya esperanza radicaba en ella y en el General.
A través de la ley 13.010 materializó el deseo de los que venían batallando por establecer la igualdad política de las mujeres a través del voto.
“El derecho de sufragio femenino, no consiste tan solo en depositar la boleta en la urna.Consiste esencialmente en elevar a la mujer a la categoría de verdadera orientadora de la conciencia nacional”, proclamaba ella frente a la multitud que la escuchaba y la alentaba.
Ambicionó mucho más que el voto femenino,se dispuso a dejar de lado la invisibilización a la que se sometía a las mujeres al realizar los trabajos del hogar, y proponía la autonomía económica, brindándoles herramientas para que jamás fueran silenciadas u oprimidas, cómo lo habían sido muchas históricamente.
Cómo no iban a odiarla los opresores, los oligarcas, los machistas y clasistas? Se encontraron con el verdadero poder femenino, con una mujer que estaba cambiando la realidad de muchos, o casi todos, defendiendo a los que siempre habían sido menospreciado al igual que lo hacía su esposo, el General Perón.
Desde sus inicios, el Peronismo comenzó a cerrar brechas y a ver a cada persona como sujeto de derechos más allá de cualquier aspecto propiciando la inclusión y logrando el avance de un país como nadie lo había hecho.
Una mujer que nació pobre y que luchó asiduamente, pudo cambiar el destino de millones de mujeres, pudo cambiar sus miradas y sus vidas, transformando al Peronismo en el primer partido que había incluído al feminismo en sus líneas. Había comenzado abiertamente nuestro empoderamiento.
De nosotras depende avanzar.Su ejemplo y su lucha continúan y continuarán a través de cada Gobierno Peronista.
“Ha llegado la hora de la mujer que piensa, juzga, rechaza o acepta, y ha muerto la hora de la mujer que asiste aislada e impotente a la caprichosa elaboración política de los destinos de su país” (Evita).
(1) Militante Peronista del Frente Renovador.