Salta / Argentina (Por Gaston Espeche(1).- Una cama es “actuar a espaldas de una persona de forma de conseguir que esta caiga en desgracia y conseguir una ventaja personal con el cambio de situación”. Voy a ser lo más claro posible. Alberto Fernandez puede haber sido un mal presidente pero yo sé distinguir una cama bien tendida cuando la veo. El tema de las visitas a la Casa Rosada no me intriga, me causa desagrado, pero siendo este el país donde la mitad son pajeros, y la otra mitad vende contenido, no tendría que sorprender a nadie. A mí qué me importa si llevaba actrices, periodistas, modelos, trabajadoras sexuales. Lo hicieron todos y lo seguirán haciendo ¿Quién no ha conocido a alguien que usufructúe la oficina como telo gratuito? ¿Pamela David sorprendiéndose de la noticia con el pasado que tiene? Puede ser que haya cambiado, pero no puede escandalizarse por temas de esta índole.

Salieron unas fotos y chats que vinculan a Alberto Fernandez con la reprobable y humillante violencia de género. Entre una de esas fotos aparece su mujer con un moretón en el ojo y otro en el brazo. Estoy en contra de la violencia de género en todos sus aspectos pero a mi no me meten el perro. Cualquier persona con cierto conocimiento de maquillaje se da cuenta que eso está pintado. Así es, efectos especiales. Y cualquier persona que haya recibido una trompada en el ojo, sabe que los colores son amarillos, verdáceos, morados, negros y en el ojo que también recibe el impacto del golpe, queda rojo por los vasos sanguíneos que se han rotos. Y para qué hablar de la hinchazón.
Si la vida dentro del hogar presidencial era un ring de boxeo, en el que realmente se hubiera ejercido la violencia física, esto no habría salido a la luz. Un tipo con el poder que tiene un presidente no va a dejar que esto salga a la luz. Es más, estaríamos hablando de la hermana de Milei, o del niño correntino desaparecido. Toda esta confusión fue puesta en escena por la gente que quiere destruir vía proxy al kirchenirsmo. Claro es que nadie del partido va a celebrar que un tipo le pegue a una mujer, menos siendo Alberto Fernandez que ahora es el tipo más odiado dentro de las filas peronistas. No lo quiere nadie. Y se corta por lo más fino, lo más frágil.
Dentro de esta sacrosanta y tan loada democracia, a la que le debemos el ingreso al poder de tipos como Milei (y no olvidar que un austríaco aspirante a pintor a comienzos del siglo pasado entró así al gobierno). En esta república existe lo que se llama la inocencia hasta que se demuestre lo contrario. Que vaya la señora Fabiola Yañez a corroborar sus pruebas, a someterse ante la justicia. Que se demuestre lo contrario.
La linealidad de la interpretación “yo te creo, amiga” o “yo te creo, hermana” es peligrosa. Bien dicho por la periodista Mengolini, que es una cosa simbólica. Esto no significa ¡ojo! Proteger al golpeador, es proteger y garantizar el buen trato, justo y medido, de una persona. No es una cuestión de creencia. En la ley existen pruebas, hechos, y otras cosas más que no sé muy porque no es mi especialidad.
Sobre todo el periodismo que se agarró con Fernandez desde Clarín hasta C5N para pegarle a diestra y siniestra. ¿Y Loan? ¿El narcotráfico? ¿la inflación? ¡No! Ahora hay que darle a Alberto. Bueno, parece que no llegaron los sobres papel madera a tiempo. No llegarán. Ya lo dijo muy claro Don Corleone en el Padrino: “a los diarios los tenemos comprados, no hay que preocuparse”. Salen todo tipo de especialistas analizando el lenguaje no verbal, el lenguaje corporal de Alberto Fernandez ¿Mañana que pasará? La gente se encuentra en estado de psicosis. Ojalá fuera la ignorancia pero el tema en cuestión no es la falta de información —como en otros tiempos. Acá lo que tenemos delante es un exceso de información sin solución de continuidad que solo contribuye a incrementar la confusión en la que estamos todos. Confusión, dicho sea de paso, que beneficia a algunos. Despiden a cientos de trabajadores y trabajadoras todos los días, tienen que cerrar pequeñas y medianas empresas, tiembla la educación pública, reina el caos, es un todos contra todos. Se decía que el “sálvese quien pueda solo lograría que nos hundiéramos todos”, hoy en día tenemos el agua hasta el cuello. Que el capitalismo en su última etapa es el más salvaje, como si nunca hubiera sido salvaje (pregúntele a Dickens). Que la última etapa del capitalismo es la más dura, como si fuera un fenómeno meteorológico, que cuando sale el sol se pone más frío. Asuntos de esta índole son los que me pueden quitar el sueño pero no un hecho de violencia doméstica. Que todavía está por probarse…
Esto recaerá en mí luego, pero yo aseguro acá que todo esto es una cama de acá a la China, de acá a París, a Pekín, de acá a las Enanas de la Galaxia, a los seres celestes (como se les llamaba antes), a los galácticos. Urbi et Orbi, porque cuando los extraterrestres se naturalicen, se hayan instalado en nuestro planeta, habrá marchas por los derechos de los Venusianos, de los Mercurianos, y los homo sapiens tendremos que adaptarnos a los nuevos habitantes, es muy probable que la Tierra ya no sea habitable a este punto. La cancelación será ser humano. El concepto de humano o humanidad si se quiere, será el fin último de la cancelación. Claro, no pensemos en chiquitas, que el progresismo llegue hasta los sinfines del espacio mesurable ¡Vamos por todo y más! Dejémonos de pavadas.
(1) Escritor, Profe de Inglés, Columnista de LaColumnaNOA/Contacto:Wpp+5493874628296.