Por David Arnaldo Leiva
Aunque los pueblos de frontera siempre estuvieron mancomunados por su historia, su cultura, sus razas y vínculos familiares, como los pueblos de Orán – Salta (Argentina) y Bermejo (Estado Plurinacional de Bolivia), las fronteras que los separan a través del río Bermejo no impiden ni impidieron históricamente el tránsito vecinal fronterizo con su entramado de servicios de trabajo, cultura, educación, comercios de todo tipo y más.
Las poblaciones de ambas ciudades concurren cotidianamente a satisfacer sus necesidades vitales. Otrora, las poblaciones rurales y aborígenes de Bolivia poblaban las fincas de terratenientes azucareros y rurales por remuneraciones deprimentes y en negro, contribuyendo a formar la riqueza del patrón. Aquellos que tenían oficios de albañil también formaron parte de las construcciones en Orán o Buenos Aires. Como contraprestación, fueron cobijados en las universidades gratuitas o en hospitales, entre otros beneficios. A modo de ejemplo, Evo Morales, expresidente boliviano, estudió en una escuela primaria de Salta, y el Moto Méndez fue lugarteniente del Coronel Martín Miguel de Güemes en las guerras emancipadoras.
El desguace del Estado bajo la presidencia de Carlos Saúl Menem, con la privatización de YPF, la mecanización y automatización del Ingenio San Martín del Tabacal (hoy Seaboard Corporation Industrias Renovables y Alimentos) y de las empresas del sector agrícola, sustituyó la mano de obra de nuestros peones rurales por máquinas, empujando al desempleo a miles de trabajadores de Orán. En su desesperación alimentaria y por mantener su dignidad, muchos encontraron trabajo en el contrabando de ropa y artículos electrónicos (bagayeros), hojas de coca (chancheros) y cocaína (mulas). Estos trabajadores reciben entre 30 mil pesos o un poco más por bulto transportado desde Bermejo hacia Orán, atravesando ríos, montes o la ruta nacional 50, sin importar que su salud se deteriore hasta incapacitarse, como les ocurría a los estibadores de azúcar en el ingenio, quienes terminaban con fuertes dolores en la espalda o lesiones en los meniscos después de cargar bolsas de 50 kilos como parte de su labor.
En este marco de actividades se lanzó el Plan Güemes de la ministra Patricia Bullrich, celebrado por el gobernador Gustavo Sáenz. Según declararon, era un plan para combatir el narcotráfico y el contrabando. Sin embargo, el plan se cobró la vida de Fernando Gómez y, durante la protesta por este deleznable atentado, hirió de gravedad a otros trabajadores de frontera. ¡Qué importa que estos sean bagayeros, chancheros o mulas! No importa, digo, si al día siguiente el chanchero o el bagayero alternan trabajando como mulas y continúan alternando… Así es la frontera. Lo hacen por estado de necesidad, y para ejemplo tenemos la casa de Fernando Gómez: precaria, de madera, donde viven ocho adultos y diez niños. En varios dormitorios compartidos duermen padres e hijos.
No es distinta la realidad de Ariel Arnaldo Gareca, quien se encuentra en estado de inconsciencia desde que recibió un perdigón de plomo en la cabeza durante la protesta frente al puesto 28 de Gendarmería Nacional.
El Plan Güemes se ensañó con los trabajadores de frontera, no con los patrones ni con los empresarios que son los verdaderos destinatarios del contrabando de mercaderías en grandes volúmenes o quienes contratan a las mulas. La estrategia calculó la muerte y los daños físicos como un modo de imponer un disciplinamiento a sangre y fuego para fines propagandísticos que consoliden imágenes de políticas públicas en el plano nacional. Para esas políticas necesitaban el cuerpo muerto de Gómez, el lacerado de Gareca (actualmente en estado vegetativo) y otro trabajador que perdió un ojo.
Algunos separan a los bagayeros y chancheros de las mulas con miopía política, asimilando estas actividades a las organizaciones del narcotráfico. Por ello, con su silencio, esconden la falta de análisis. ¿Acaso las mujeres y hombres que transportan cápsulas de cocaína en su cuerpo no deberían ser considerados víctimas de trata por parte de sus patrones?
LOS SECTORES PROGRESISTAS DE LA POLÍTICA Y DE LA IZQUIERDA SE DEBEN ESTE DEBATE.