21 días de protestas y bloqueos. Miles de manifestantes volvieron a marchar en La Paz para exigir la renuncia del presidente. La crisis económica, la falta de suministros y la tensión política profundizan la inestabilidad.
Miles de trabajadores se movilizaron este viernes en la capital para exigir la renuncia del mandatario. Campesinos, obreros, mineros, transportistas y docentes colmaron las calles con consignas contra el gobierno.
La protesta reunió también a sindicatos nucleados en la Central Obrera Boliviana (COB). Los accesos a la plaza de armas, frente al Palacio de Gobierno, fueron vallados por efectivos antimotines, que dispersaron manifestantes con gases lacrimógenos. Comercios y puestos ambulantes cerraron por temor a incidentes.
En medio de la crisis, el Ejecutivo anunció una reorganización del gabinete y designó como nuevo ministro de Trabajo a Williams Bascopé, abogado de origen aimara, en reemplazo de Edgar Morales, cuestionado por sectores sindicales.
Los reclamos iniciales por mejoras salariales, abastecimiento de combustible y estabilización económica derivaron en un pedido abierto de renuncia presidencial.
Paz responsabilizó a sectores radicalizados y afirmó que no va a dialogar “con vándalos”, y agregó que “con aquellos que respetan la democracia, siempre las puertas estarán abiertas”.
Contramarchas y operativo de abastecimiento
Las protestas también generaron rechazo en comerciantes y empresarios. Este viernes se realizaron al menos cinco contramarchas en Cochabamba, Santa Cruz, La Paz, Beni y El Alto contra los bloqueos que afectan el suministro.
Ante la falta de productos esenciales, el gobierno desplegó un puente aéreo desde Santa Cruz y Cochabamba para abastecer a La Paz con carnes y vegetales, y anunció un próximo “corredor humanitario” para liberar rutas bloqueadas.