La actividad acumula una baja del 24,4% en el primer semestre y las fábricas operan al 46,6% de su capacidad. Desde FITA advierten que la estabilización económica todavía no se traduce en una recuperación del sector.
La industria textil continúa atravesando un escenario crítico. En junio, la actividad registró una caída interanual del 15,9% y acumuló una contracción del 24,4% durante el primer semestre, según el informe mensual de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA).
El nivel de utilización de las fábricas también refleja la debilidad del sector. Durante junio, la capacidad instalada alcanzó apenas el 46,6%, casi 13 puntos por debajo del promedio industrial, que fue del 59,1%. Desde FITA señalaron que el deterioro se volvió estructural: mientras en 2023 la utilización se ubicaba entre el 50% y el 60%, desde 2024 oscila entre el 30% y el 50%.
El empleo es otro de los principales indicadores de la crisis. En mayo, el complejo textil, de confección, cuero y calzado registró 93.952 puestos formales, con 1.229 empleos menos en un solo mes y una caída interanual de 16.244 puestos. Desde diciembre de 2023, la pérdida alcanza los 26.851 empleos, mientras que cerraron unos 750 establecimientos, un promedio de 30 por mes.

En este contexto, el presidente de FITA, Luis Tendlarz, sostuvo que “el sector lleva más de dos años resistiendo: perdimos producción, empleo, empresas e inversión” y advirtió que cada cierre implica una capacidad productiva difícil de recuperar.
El comercio exterior presenta algunos datos positivos. En junio, las importaciones textiles disminuyeron 45,6% en volumen, mientras que las exportaciones crecieron 56,5% en cantidades y 46% en valor. Sin embargo, desde la entidad remarcaron que ese crecimiento, impulsado principalmente por los hilados, no compensa la caída del mercado interno. En paralelo, la presencia de prendas importadas aumentó 60,1% durante el primer semestre.
Para FITA, la recuperación requiere medidas que permitan mejorar la competitividad sin alterar el equilibrio macroeconómico. “Es imperioso construir condiciones concretas que permitan recuperar la competitividad sin comprometer el orden macroeconómico”, concluyó Tendlarz.