CAB A/Argentina (Por Rodolfo Nadra (1).- La verdad y la esperanza son dos desertores más en los medios de comunicación masiva e Internet. En el noveno día de la operación militar rusa (invasión si más gusta) en Ucrania, el mundo entero continúa conmovido –como en ningún otro conflicto bélico en las últimas décadas—por la virtual guerra desinformativa que ha puesto a las fake news en la cúspide de la sensibilidad colectiva.
Estados Unidos y Europa, en una medida sin precedentes, bloquearon toda información proveniente de medios rusos. Vladimir Putin respondió con la misma moneda y censuró algunas redes sociales y medios de Internet, en tanto dispuso por ley penas de prisión para quienes difundan noticias falsas del frente de operaciones en Ucrania.
Si Occidente pregona entre sus nortes bregar por la libertad de expresión y contra la censura en Rusia, el impacto cayó curiosamente en las antípodas y produjo el efecto inverso: dos medios opositores que desde hace años reflejan sin tapujos las voces disidentes al gobierno de Putin –la cadena de televisión “Dozhd” y la emisora de radio “Eco de Moscú”— que abiertamente criticaban el envío de tropas a Ucrania, debieron suspender sus emisiones por las duras restricciones anunciadas.
La información y las imágenes que difunden aquí la mayoría de los medios, por ejemplo, no tiene nada que ver con lo que se publica en Rusia. No se trata de matices sino de un relato contradictoriamente esquizofrénico. Existen varios sitios en la web que se dedican a cotejar las noticias e imágenes y prueban que una gran cantidad son falsas, particularmente las que consumimos en Argentina acerca de los efectos del avance ruso sobre la población civil. Del otro lado no vi ni me dijeron, lo que no implica la afirmación de que no existan.
Ya he explicado en anteriores entregas que la decisión rusa no fue inesperada y que fue precedida de múltiples advertencias para que la OTAN no siguiera avanzando y colocando misiles nucleares a pocos kilómetros de Moscú.
Estados Unidos, el conocido gendarme mundial avasallador y masacrador de pueblos, fingió estar distraído y desafió ridícula, casi en forma infantil y humillante, al orgullo y la seguridad nacional de una potencia nuclear que, a diferencia de la alianza militar que encabeza, no participa de ninguna y no había invadido ningún país desde que se convirtió en capitalista con la caída de la Unión Soviética.
No voy a repetir lo dicho ni tampoco los orígenes y la realidad del aliento y crecimiento generalizado y a nivel institucional de las ideas nazis en Ucrania. Pues bien, el oso cascoteado despertó, desplegó sus garras y comenzó la tragedia. Porque la guerra es siempre una tragedia pero las responsabilidades no son para todos las mismas.
Sin embargo, algunos conductores y periodistas “analistas” de café, lectores de solapas, nos asustan todos los días con algo nuevo que al siguiente se desmiente o se desvanece, mientras miran de soslayo a algunos profesionales honestos que desde sus paneles intentan sin éxito sacarlos del mundo de la ficción e introducirlos en el de las ideas y la lectura imparcial de la historia.
Dos de las simplificaciones más habituales: una, que Rusia se equivocó, no contó con la resistencia del pueblo ucraniano y ahora no sabe qué hacer, no tiene salida militarmente; la otra que está sola, que no resistirá las sanciones económicas y pronto su situación será insostenible.
Veamos que dicen mis fuentes, en Rusia y en Ucrania. El que ilustra este texto es el mapa de ayer, 3 de marzo. La imagen en rojo del avance ruso es elocuente. Hoy el grueso de los combates se desplazaron a la costa del Mar Negro, con centro principal en la ciudad y puerto de Odessa, para después tomar por tierra y agua el también estratégico de Mariúpol, sobre el Mar de Azov en el sureste, uno de los más importantes de Ucrania, debajo de las repúblicas –todavía bombardeadas, desde hace 8 años– del Donbass.
El gran objetivo es hacerlo con el menor número de bajas –me señalan fuentes militares rusas– en soldados y civiles, ya que los batallones nacionalistas neonazis han minado las playas, los malecones, edificios históricos, el famoso Teatro de Odessa, mercados y los accesos a barrios y viviendas.
Hoy en Mariúpol, aseguran las mismas fuentes, volaron un edificio de varios pisos con todos los habitantes adentro. Bajo los escombros pueden estar más de 200 personas. En ese puerto estaba la más poderosa base naval de Ucrania, la que fue completamente destruida con misiles de alta precisión.
La ciudad está cercada, no tomada por las tropas rusas (como puede verse en el azul y grisado del mapa) pero los batallones nazis tomaron los talleres de la acería AzovStal –la más grande de Ucrania– y los minaron con los trabajadores adentro.
La flota rusa está enfrente, desplegada en el Mar de Azov, esperando que lleguen las fuerzas terrestres para desembarcar la infantería y en conjunto tomarla en una operación con el mínimo de bajas de ambos lados.
Más hacia occidente del Mapa, ubicada entre el río Dniéster y la frontera oriental de Moldavia, se ve una franja roja que es la República de Prinestroia, un Estado decididamente proruso que se declaró independiente en setiembre de 1990 lo que generó una guerra, y es reconocida por muy pocos países.
Yendo al occidente de Odessa hacia Prinestroia se cerrará el cerco y aislamiento económico que tiene en línea directa al norte a Kiev y Bielorrusia (de ahí viene la larga columna de blindados).
La capital, me dicen, no es un objetivo inmediato por el costo en vidas y destrucción, en el que podría derivar, por su extensión en los suburbios y su contenido histórico que no quieren dañar.
Cabe recordar que en el primer ultimátum de Putin, en diciembre pasado, propuso que las infraestructuras de la OTAN regresaran a sus posiciones de 1997, cuando fue firmado el acuerdo global de esa alianza militar, supuestamente defensiva pero que siguió existiendo y se amplió (con 16 miembros una vez disuelto el Pacto de Varsovia) con Moscú.
Los acuerdos jamás fueron cumplidos por la OTAN. Ahora, difícilmente una Rusia triunfante se baje de esa condición antes de abandonar Ucrania.
Por otra parte, el proceso de desnazificación llevará varios años. Si a Hitler –me dicen– le tomó 11 cambiar la cabeza del pueblo alemán hay que tener en cuenta que este proceso ya lleva más de 30 años en Ucrania.
Las fuentes nos cuentan también que el alto mando ruso estaría confiando en formar la base de las futuras Fuerzas Armadas de Ucrania con las numerosas unidades militares que se van rindiendo, más los milicianos de las repúblicas del Donbass que tienen una experiencia de resistencia de 8 años.
A esto se agrega que una cantidad todavía no determinada de los civiles que recibieron alguna de las 25.000 armas que se repartieron indiscriminada e irresponsablemente (a presos que liberaron) en Kiev se están organizando en contra de los neonazis y la ruso fobia.
¿A QUIÉN AHOGARÁN LAS SANCIONES?
En lo económico, Rusia dispuso que el rublo sea la divisa de reserva N° 1, en tanto que el sistema de pagos internacionales se manejará con el sistema SPSF para su trato con China, la mayoría de los países de Asia y todos los que no se adhieran a las sanciones, en reemplazo del SWIFT del que lo expulsaron las naciones occidentales.
Del mismo modo, así como los Estados Unidos sólo respetan sus propias leyes, Putin anticipó que los organismos internacionales como las Cortes de Arbitraje pasan a la jurisdicción rusa.
Como se informó más adelante, a partir de la clausura del puerto de Mariúpol sobre el Mar de Azov, la mayor siderúrgica de Ucrania ya cortó el suministro de acero a sus clientes europeos.
Europa, además, tiene una tierra erosionada por siglos y no produce nada sin abonos. Pero la industria de ese sector ya está en jaque por el aumento del gas, situación que se agravará con las sanciones.
En cambio Rusia, que les vende y acapara un tercio de la producción mundial, no tendrá problemas en colocar sus excedentes (petróleo, gas, trigo, metales, etc.) en China donde el comercio se hace en las respectivas monedas nacionales, yuanes y rublos.
Pese a que China tiene múltiples intereses económicos cruzados con Estados Unidos y Europa (lo que explica la abstención cuando hay condenas) la alianza con Rusia hoy es inalterable y tiene un largo futuro. Pekín sabe que si Moscú fracasa los próximos son ellos y ni se acercan al poderío militar ruso.
Otro boomerang de las sanciones es el costo enorme para los europeos que implican sus vuelos a China o Japón, por ejemplo, al no poder atravesar el cielo ruso y tener que dar toda una vuelta por el Polo Norte. Estados Unidos, como siempre, no le importa y alienta la desesperación europea, pues ellos sólo no podrán aprovechar las escalas en el viejo continente, pero podrá hacerlo directo volando sobre el Pacífico Norte.
Y una perlita para Macrón: a principio de los ’90, bajo la gestión de Boris Yeltsin, se desatendió la industria aeronáutica civil que era floreciente y ya ha comenzado a restablecerse con la fabricación de modernos aparatos. Pero por entonces el líder ruso mandó a comprar 520 Airbus franceses por el sistema de leasing, los que ahora no pueden salir de Rusia con el cielo cerrado. Putin suspendió los pagos y, en caso de que en el futuro puedan salir de Rusia ¿quién les va a comprar y a qué precio estos aviones que llevan décadas volando con miles de horas de vuelo encima?
Desde luego que no por mucho tiempo Europa podrá prescindir del gas, el petróleo, combustibles y lubricantes, uranio, metales raros, abonos, cereales, etc., etc., que tradicionalmente le compra a Rusia. Y por izquierda ya no les servirán los dólares a los que se sumen al boicot: tendrán que comprar la única divisa que reconoce Rusia, el rublo, con oro.
De modo que las cosas no son tan lineales, ni tienen que ver sólo con los horrores y el dramatismo de una guerra entre buenos y malos como se plantea, en forma hollywoodense, en los medios de nuestro país y el llamado “Occidente”.
Muy por el contrario, creo que asistimos, mal que nos pese, a una bisagra, punto crucial en la historia de la humanidad donde se marcha a un cambio inexorable en el orden mundial. Estemos atentos y no nos equivoquemos en nuestra visión y posiciones.
(1) Político, escritor y periodista/Contacto: +5491141825707.