Salta / Argentina (Por Fernando Barbarán (1).- En un país tan futbolero y con una cultura e idiosincrasia particular al respecto, el retorno de la SAD puede ser perjudicial nuevamente para los clubes que se ilusionan con la llegada de un jeque árabe y la gloria inmediata deportiva. A continuación, un análisis sobre la ejecución de la SAD (Sociedades Anónimas Deportivas ) en las centenarias asociaciones civiles que les dieron vida a los clubes de nuestros amores.
Introducción del Proyecto
El 17 de julio de 2024, el gobierno libertario de Javier Milei avanzó con el intento de ingresar a la fuerza los capitales privados en los clubes de fútbol y la implementación de Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). A través de una resolución interna de la Inspección General de Justicia (IGJ), que regula la actividad de las asociaciones civiles, se reglamentó parte del Decreto de Necesidad y Urgencias 70/23 (DNU 70/23) para autorizar la transformación de los clubes en sociedades anónimas, permitiendo que los clubes y fundaciones puedan participar como accionistas, además de facilitar la entrada de fondos extranjeros.

El proyecto, si bien es una obsesión de Javier Milei, llega justo en un momento en que la economía está estancada, las ideas liberales chocan con la realidad y la intervención del mercado de dólares del Estado es cada vez mayor y el Gobierno Nacional busca disuasiones comunicacionales, algo en lo que son expertos, para reducir los efectos de la devaluación del peso argentino. Cómo será que es meramente discursivo, que Milei publicó una foto en sus redes sociales donde mostraba algunos de los jugadores de la Selección Argentina y los clubes donde jugaban, aduciendo que estos eran SAD. Lo hizo antes de la final de la Copa América 2024 que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ganó por segunda vez consecutiva. No tuvo en cuenta que todos esos jugadores nacieron en asociaciones civiles, clubes de barrio y varios clubes de pueblo que forman parte central de la vida social de los que los habitan. Y para darle más tribuna todavía a la SAD y desviar la discusión económica, escribió sobre la publicación “no más socialismo pobrista”, utilizando la vieja confiable: criticar un comunismo que no gobernó nunca el país ni causó el desastre económico de década tras década.
Y en la práctica también está complicado. La resolución de la IGJ dispone que “de acuerdo a los artículos 346 y 347 del DNU 70/30, debe aceptarse la participación de las asociaciones civiles y fundaciones como accionistas en sociedades anónimas y la transformación de las asociaciones civiles en sociedades anónimas”. Agrega que debe “simplificarse la inscripción de entidades de bien común constituidas en el extranjero para el desarrollo de su actividad en la República Argentina”. El primer obstáculo es que el DNU 70/30 todavía debe tratarse en Diputados, aunque tenga chances de ser autorizado para darle poderes extraordinarios a Milei, pero ante un rechazo, la medida de la IGJ quedará sin efecto. Por otro lado, la AFA no solamente rechaza abiertamente la iniciativa, sino que su estatuto no permite la inscripción de otra figura a su asociación que no sea la de las asociaciones civiles. Finalmente, el mismo gobierno argumenta que la privatización de los clubes será algo opcional y dependerá de la decisión de los socios de cada entidad, lo cual puede ser el principal y mejor freno a la SAD cuando los hinchas de los clubes recuerden los casos e intentos fallidos que hubo en el fútbol argentino y en el fútbol internacional y no quieran eso para los clubes de sus amores.
Casos Fallidos en el Mundo
No soy necio tampoco. No niego que hay SAD en el fútbol internacional que funcionan o funcionaron bien, pero esto se explica por otros factores. Principalmente que la cultura e idiosincrasia argentina no es similar a la de la liga inglesa, la francesa o la española. Los ejemplos de crecimiento rápido y conquistas deportivas inmediatas como el Manchester City y el Paris Saint Germain son los que argumentan a las SAD y el éxito de las inversiones extranjeras. Otros clubes de renombre en Europa también mantienen cierta estabilidad y éxito relativo a partir de las inversiones.
El problema es cuando el fin de lucro está presente en todas las decisiones que se toman en nombre del club y comienza a afectar el desempeño deportivo y el institucional. El Manchester United es una SAD, funcionó bien si la medimos en términos deportivos, pero ahora la empresa está en una crisis donde los hinchas lo único que pueden hacer es pedir que el club se venda a otro grupo gerenciador. No pueden decidir en una asamblea que se vayan los culpables de las malas administraciones como suceden en las asociaciones civiles. El mismo Barcelona resultó ser un éxito efímero siempre y cuando el fin de lucro garantizó utilidades a los accionistas, cuando ya no les sirvió, el ex equipo de Messi fue perdiendo su poderío o su “moda”, como dicen sus contrincantes. El caso de la Liga Española también es particular respecto a esto. Sin contar el Atlético de Madrid, el Real Madrid y el Barcelona, el resto de los clubes-SAD compiten por un lugar en la tabla que les da una especie de posición para ir a buscar sponsoreo y mantener así sus cuentas. Mientras, la española es una de las ligas menos competitivas del mundo, donde siempre salen campeones los mismos de siempre. Es como cuando las segundas marcas de gaseosas compiten por el resto del segmento de mercado que les deja la Coca-Cola.
El peor ejemplo de una liga completamente privada es la de México. Si bien existen clubes fuertes, de renombre y con éxitos deportivos fuera de la CONCACAF, la mayoría de los equipos que compiten en la liga mexicana son creados para competir, recaudar y, si sale bien, mantenerse en el tiempo. Sino, abundan los ejemplos, de equipos que cambiaron nombre, estadio y hasta ciudad para mantenerse vigentes. Como cuando se pone de moda un boliche y de repente la gente deja de ir porque ya no está de moda, le cambian el nombre y la temática para volver a recaudar, es el fin de lucro. En paralelo, el modelo SAD en México lo llevó a tener una liga poco competitiva, a que se desarrollen ligas en paralelos y a perder calidad deportiva en su seleccionado. Por ejemplo, la segunda división de Argentina es una de las ligas de ascenso más competitivas del mundo, profesional, con un nivel alto deportivo, dirigencial, institucional, en algunos casos; mientras que la segunda división de México está a la altura de la cuarta categoría del fútbol argentino: es amateur, no hay sponsoreo, no hay televisación, no hay infraestructura, entre otras cosas. En conclusión, si hoy el City y el PSG son ejemplo, ¿pasarán de moda cuando el fin de lucro vire a otros mercados?
Casos Fallidos en Argentina
La diferencia entre asociaciones civiles sin fines de lucro y sociedades anónimas con fines de lucro es clave para entender el contexto nacional. El 9 de mayo de 1867 un grupo de socios de Buenos Aires Cricket Club creó un club de fútbol en la Argentina, Buenos Aires Football Club (BAFC), para promover la práctica del balompié en la ciudad. Los hermanos británicos Thomas y James Hogg eran fanáticos del fútbol e hicieron lo posible para desarrollar esta disciplina en Argentina. No solamente impulsaron el BAFC, primer club enteramente dedicado al fútbol en Sudamérica, sino que organizaron el primer partido de fútbol en el país en 1867, definieron las reglas de la Football Association Argentina y fijaron el valor de una cuota social. A partir de acá, el fútbol creció rápidamente en el país y en el continente. Posteriormente, con las oleadas migratorias de principios del Siglo XX, se crearon mutuales y asociaciones obreras, de la mayoría de estas se desarrollaron grandes clubes de fútbol, presentes hasta hoy. Este es el origen del fútbol: social, deportivo, de ayuda mutua, de las clases trabajadoras, con fines de entretenimiento, no de lucro. En la década de los 90, el gobierno peronista de Menem intentó experimentar con las mismas medidas económicas que ahora lo hace Javier Milei; por supuesto las SAD no fueron una excepción. En algunos casos empresas privadas se hicieron cargo directamente de la institución en su conjunto, otras veces se tercerizaron o gerenciaron los departamentos de fútbol profesional de los clubes sin tocar el resto de las disciplinas. En la mayoría de los que fracasaron, se dieron los mismos factores: políticos y empresarios que buscaron invertir en un equipo de fútbol chico de una liga local, llevarlo hasta primera división y tratar de recaudar en los partidos contra River o Boca, vender algún jugador y activos del club para después salir por la puerta chica. El final fue parecido en todos también: clubes vaciados y con un acumulado de descensos.
Algunos ejemplos desastrosos.
Deportivo Mandiyú de Corrientes
Mandiyú es el equipo del noreste argentino que más tiempo estuvo en primera división, fue campeón del Nacional B de 1988, fue dirigido por Diego Maradona por un tiempo y casi llega a la Copa Libertadores. El Albo de Corrientes fue fundado en 1952 y era el equipo de los trabajadores de la fábrica Textil Mandiyú. Tuvo un digno pasar por la primera división del fútbol argentino hasta que en 1993 optaron por el gerenciamiento y comenzó el camino de su desaparición. Descendió al Nacional B de 1995, pero por los problemas económicos ni siquiera pudo ocupar la plaza y se la cedió a Huracán de Corrientes, su clásico rival, para que la liga correntina no pierda el lugar. El diputado menemista Roberto Cruz se hizo cargo de esa tercerización, provocando un descalabro financiero que desembocó en la quiebra de Mandiyú y posterior cese de actividades, desapareciendo el club hasta el año 2010. Tras estos tristes acontecimientos, en 1998 un grupo de hinchas del desaparecido Mandiyú fundaron una nueva institución denominada Textil Mandiyú, en honor al club de sus amores que una SAD había hecho desaparecer. Posteriormente, en 2010, la liga correntina, con el apoyo de algunos referentes locales, decidió revivir al Deportivo Mandiyú y lo hicieron competir en el Torneo Argentino B del 2011. Por un tiempo coexistieron ambos clubes, hasta que, por una decisión del gobierno provincial, se fusionaron y hoy Deportivo Mandiyú participa de la liga correntina de fútbol, tuvo un paso fugaz por el Torneo Federal A y algunos Torneos Regionales. En aquella oportunidad que se debatía la fusión y el resurgimiento del Albo Correntino, el político Roberto Cruz reapareció afirmando que el dueño de Mandiyú todavía era él. Pero el club fue refundado por sus socios, no por una empresa.
Chaco For Ever
Del otro lado del Paraná, en la ciudad de Resistencia, el club Chaco For Ever pasaba por una situación similar. Luego de ser campeón del Nacional B de 1989 y participar dos temporadas en primera división, la empresa Sol de América S. A. se hizo cargo del club ocasionando desastres financieros inmediatos. A mediados de 1993, el club descendió al Nacional B y se encontraba superado por las deudas. Entonces, su presidente, el ex diputado radical Jorge Omar Yunes, con el aval de los socios le cedió a la empresa Sol de América S.A. el manejo del fútbol. La compañía prometió hacerse cargo del pasivo del club y reforzar el equipo. Pero a los cuarenta y cinco días de iniciada la experiencia, explotó la crisis. El problema surgió cuando hubo que pagar el primer sueldo: todos los cheques fueron rechazados por falta de fondos. Por salarios y premios Sol de América S. A. quedó debiendo 120 mil dólares, además de una deuda con un hotel, un restaurante y una empresa de remises. Esta vergonzosa situación provocó la renuncia de los jugadores y del cuerpo técnico. Rosa Portal y otros accionistas de la empresa estuvieron prófugos y la figura de consolidación de Sol de América siempre fue un enigma para la justicia. Chaco For Ever terminó decretando su quiebre y el remate de sus propiedades. Con el tiempo los socios pudieron levantar la institución y en la actualidad For Ever se encuentra participando en la Primera Nacional. Sin embargo, fue otra experiencia de una SAD fracasada.
Racing de Avellaneda
Desde 1995 la Academia tuvo una serie de comisiones directivas polémicas que parecían que trabajaban exclusivamente para llegar al momento de convertir al club en una SAD. Lo lograron. Racing Club enfrentó una crisis económica sin precedentes debido a gastos excesivos y desvíos de fondos que lo llevaron a la declaración de quiebra en 1999. Los dirigentes amenazaron con la “desaparición del club” aduciendo que el único camino era convocar a una empresa gerenciadora. Los socios se manifestaron, solicitaron asambleas para que las empresas presenten sus propuestas y se dieron con que varias sociedades anónimas estaban listas para agarrar el club. La participación de los socios fue vital para Racing, pero no pudieron impedir el gerenciamiento. Finalmente, el 29 de diciembre de 2000, el club pasó a ser gestionado por Blanquiceleste Sociedad Anónima, liderada por el empresario Fernando Marín, con un proyecto para sanear las finanzas y pagar la deuda en un plazo de 10 años. Sin embargo, la gestión fue criticada por los hinchas del equipo por su falta de compromiso con Racing, malos resultados, deudas, malas decisiones financieras y alquiler del estadio a rivales de la institución. La empresa que venía a solucionar los problemas de Racing terminaron ocasionando más de los que ya tenían. El club volvió a ser de los socios el 21 de diciembre de 2008 y la experiencia de Blanquiceleste Sociedad Anónima fue desastrosa.
Argentinos Juniors
El club de La Paternal tuvo una experiencia particular respecto a gerenciamiento en el fútbol argentino que fue una imagen de la época. El club también tenía deudas, problemas financieros y pedidos de quiebra, pero no recurrió a una SAD. Sin embargo, la empresa de multimedios Torneos y Competencias (TyC), monopólica del fútbol argentino (menos un breve periodo entre 2009 y 2015), le acercó un proyecto polémico al presidente Luis Veiga el cual aceptó. Esta idea consistía en hacerse cargo del fútbol profesional de Argentinos Juniors, contratar figuras del fútbol de la época (hasta un momento se habló de retornar a Diego Maradona a La Paternal), hacerse cargo de los pasivos del club, aprovechar que no tenían un estadio, pero llevarlo a jugar de local a la ciudad de Mendoza para “potenciar el fútbol cuyano”. El gerenciamiento duró un año. Varios factores hicieron fracasar el proyecto. Primero, la frialdad de querer manejar un club y un espectáculo deportivo como la NBA o el SuperBowl (o como la Copa América 2024). Segundo, los jugadores contratados, si bien eran figuras internacionales de la CONMEBOL, no rindieron lo que prometían. Tercero, culpan a la indiferencia de los mendocinos con el Bicho de La Paternal, pero en Mendoza ya habían seis equipos compitiendo entre Argentino A y Nacional B. Por otro lado, las recaudaciones en el Malvinas Argentinas, el estadio de Mendoza, eran para TyC, que también se quedaba con un porcentaje de las ventas del plantel. Si se trataba de futbolistas traídos por la empresa, todo el dinero iba para TyC. Si eran de inferiores, se quedaba con una parte. El experimento no funcionó y se transformó en otro ejemplo de cómo la privatización o el dinero privado no son necesaria garantía de éxito deportivo ni de respeto por los hinchas y las tradiciones. Las figuras de gerenciamiento o tercerización del fútbol profesional en los clubes fueron utilizadas también por otros equipos, las cuales llevaron a que los asociados y las otras disciplinas tengan que hacerse cargo de las quiebras de estas SAD primitivas.
Deportivo Español
La historia del club Deportivo Español quizás es la más cruel de un intento de SAD. El club que supo contener a las comunidades españolas que huían del franquismo y llegaban a Argentina, desde el año 1985 al 1998 participó en la primera división del fútbol argentino. Como institución tuvieron un apogeo en estas décadas porque, además de los éxitos deportivos, construyeron una sede social enorme recibiendo hasta visitas de referentes de la cultura y la política española a conocer las instalaciones. Pero resulta que en 1993 Mauricio Macri, que en ese momento tenía llegada a Carlos Menem, intentó instalar una SAD y comprar al Deportivo Español. Los socios se negaron al gerenciamiento y comenzó una persecución hasta estos días. En 1998, cuando Mauricio Macri era el presidente de Boca Juniors, le pidió la quiebra a Deportivo Español por el préstamo de los jugadores José Basualdo, Pedro González, Silvio Carrario, Gustavo Dalsasso, Sandro Guzmán y Raúl Peralta, quienes tenían sueldos altos que la institución no podía pagar. En un hecho inédito, fue la primera vez que un club pide la quiebra de otro. Posteriormente el club entra en llamado de acreedores por las interminables deudas y varias de las empresas que solicitaban la quiebra del Deportivo Español estaban vinculadas al Grupo Socma, de la familia Macri. Deportivo Español empezó a reventar propiedades y terrenos para poder levantar la quiebra y quedó vinculado con un contrato leonino con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, donde no hace falta que explique quién maneja el poder en ese reducto político. El club ya perdió algunas hectáreas por pedido del Ministerio de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires y ahora está en un litigio porque puede perder todavía más terrenos alrededor de su estadio en la zona del Parque Avellaneda. Deportivo Español no llegó a ser una SAD, pero el intentó de querer convertirlo en una terminó con el vaciamiento y casi desaparición del club.
Experiencias en Salta
El fútbol salteño tiene un ejemplo cercano de un gerenciamiento fallido y un club que quedó dañado: Gimnasia y Tiro. En la década del 90, el Albo Salteño tuvo su época de éxito deportivo logrando dos ascensos seguidos y compitiendo dos temporadas en la primera división del fútbol argentino. La sensación que generó el equipo salteño durante esos años en el público, atrajo a malvados y personas interesadas por las arcas del club, más que por sus colores. Gimnasia y Tiro pasó por una especie de gerenciamiento que, al igual que con otros clubes, solamente se encargó del fútbol profesional, gestionando altas y bajas de jugadores y recaudaciones. Este experimento terminó con el club y sus asociados haciéndose cargos de las deudas que había el fútbol y con el club descendiendo hasta el Torneo Argentino B en el año 2004. En el medio, empresarios y políticos metieron sus narices en Gimnasia y Tiro, dejándolo con huecos financieros, provocando pedidos de quiebras y convocando finalmente a un órgano fiduciario para que maneje el club. Hasta pretendieron fusionar a Central Norte con Gimnasia y Tiro para hacer un equipo único de Salta, con un estadio nuevo. Delirante. Finalmente, en el año 2013, Gimnasia y Tiro volvió a ser de sus socios. La jueza de Concursos y Quiebras, Mirta Avellaneda, dio por finalizado el fideicomiso de administración del club Gimnasia y Tiro luego de vender los terrenos de la esquina Leguizamón y Vicente López (actualmente la sede de la obra social OSDE). Fue elegido presidente en asamblea aquel año Marcelo Mentensana, quien hasta la fecha le dio dos ascensos al Albo Salteño y hoy juega otra vez en la segunda división del fútbol argentino.
Por otro lado, Juventud Antoniana no tuvo la desgracia de convertirse en una SAD o fusionarse con otro club, más allá de los múltiples intentos. Sin embargo, en el año 2013 una intervención del gobierno provincial tomó el control del club no resolviendo ningún problema y dejando otro peor: la llegada de José Muratore a la presidencia, que ocasionó la peor etapa institucional de Juventud Antoniana. En la actualidad en el Antoniano se impone la idea de llamar un grupo inversor o de gerenciar el fútbol profesional, pero no trasciende, ya sea por suerte del destino o por ineptitud de los que proponen el proyecto. Lo cierto es que en Salta sueñan con la llegada del jeque árabe que invierta dinero en los pobres clubes locales y que rápidamente los haga ascender, pero no solamente que eso no existe, sino que los clubes son de los socios y son ellos los que tienen las responsabilidades de participar de la vida social de las instituciones que aman y formarse para ser potenciales dirigentes, sin depender de un inversionista o un político, lo cual quedó demostrado que sucede y, si pasa, no resuelve nada.
Actualidad
Más allá que la explosión de las SAD se dio en la década del 90 y que la idea resurge nuevamente ahora, gerenciamientos y privatizaciones de clubes hubo siempre y existen todavía. Desde la participación en primera división de Loma Negra de Olavarría y el experimento de la empresa de Amalia Lacroze de Fortabat en la organización de torneos deportivos, hasta los casos de San Jorge de Tucumán o Crucero del Norte, donde empresas privadas crearon sus clubes, los hicieron crecer y luego dejarlos en el camino, el negocio alrededor del fútbol existió siempre.
Los clubes modelo como Vélez Sarsfield o Lanús, crecen, se desarrollan y se mantienen gracias a tercerizaciones de servicios o espacios claves de los clubes, sin dejar de lado su organización social y la participación democrática de sus asociados en las decisiones.
Los clubes grandes como Boca Juniors o River Plate, si bien tienen más fácil la gestión al contar con recursos genuinos de financiamiento, también dependen del capital privado para abrir sus puertas, organizar sus planteles y participar de las competencias deportivas. Así mismo, la forma de organización sigue siendo social y su figura es de asociaciones civiles. Por alguna razón son los primeros en negarse a las SAD públicamente.
Sin embargo, hay dos casos particulares en el fútbol argentino que se proclamaron a favor de las SAD. Uno es Estudiantes de La Plata que desconozco sus razones. Otro es Talleres de Córdoba, club que tiene como presidente a Andrés Fassi, un dirigente con una extensa trayectoria en la gestión deportiva. Fassi comenzó su carrera como preparador físico en el Club Pachuca de México, hoy SAD, hasta que llegó a ser vicepresidente del mismo. Hincha de Talleres, decidió meterse en la vida institucional del club luego que descendiera a la tercera categoría. En noviembre del 2014, Fassi logró que Talleres salga campeón del Torneo Federal A y hoy es uno de los clubes más importantes de la liga argentina. El presidente de Talleres es un militante de las SAD y lo afirma cada vez que puede en sus declaraciones. Sin embargo, es consciente que como presidente de una asociación civil, como lo es Talleres de Córdoba, no puede vivir de este. Pero no olvidar que las SAD están en agenda porque la economía no marcha y Milei las propone en un contexto donde Argentina acaba de salir campeón de la Copa América 2024 y porque encuentra en la AFA un nuevo enemigo con quien pelear por las redes sociales para desviar las miradas a los verdaderos problemas del país. Como lo fue con Lali, como lo fue con el gobernador de Chubut, como lo es con el comunismo, como lo será mañana con algo nuevo. No creo que las SAD tengan trascendencia en Argentina, pero el primer club que entre por esa ventana será otro ejemplo oscuro más para este texto.
(1) Columnista de LaColumnaNOA / Contacto: +549387-5206852.