Salta - Argentina: domingo 01 de febrero 2026 13:47 hs.

Gaston Espeche: Tendríamos que llevar el teatro del centro a la periferia y lxs chicxs salgan de la birrería artesanal y del weedshop.

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El escritor y profe de Inglés, Gaston Espeche, presenció como espectador la obra de teatro “Asentamiento 360” en el Centro Cultural Alas de Villa Juanita. Disecciona en esta columna el trabajo de los vecinos y se interpela a si mismo y también a la comunidad. Asegura que la solidaridad es una herramienta indispensable para construir. Concluye con esta propuesta: “Tendríamos que llevar el centro a la periferia, que las señoras, los señores y lxs chicxs salgan de la birrería artesanal y del weedshop para conocer otras miradas, otras voces”.

Asentamiento 360 

Por Gaston Espeche, cítrico.

La propuesta fue en el centro cultural Alas de Villa Juanita, un espacio comunitario en el primer piso de una casa ubicada en las inmediaciones de la Cerámica del Norte. Calles amplias de tierra y viviendas que parecen estar siempre en vías de construcción.
Como nuestra cultura, exactamente -voy a retomar este tema más adelante- Bueno, ahora la obra en cuestión: “Asentamiento 360”, que nos cuenta la historia del asentamiento que era esto antes de ser Villa Juanita mientras estamos sentados en el medio de la sala en el piso.
El rol de las mujeres es figura principal de la obra, quienes mantienen un continuo diálogo entre ellas y el público, ellas y otras mujeres, que al mismo tiempo son madres de familia y vecinas de dicho lugar. Es central la mujer y su vida. En otro contexto, a mí no me importaría lo más mínimo las historias personales de las actrices pero acá es fundamental para captar enteramente y en forma cabal los objetivos de este movimiento. Le voy a decir así de ahora en más, porque no es solamente una obra de teatro. En este movimiento yo sé que lo que dicen y actúan no es estudiado de un guión sino que tiene su origen en una experiencia vivida (un pleonasmo, pero hacen falta de vez en cuando) y que siguen viviendo. Cuando ellas hacen de señora que le ceba mate al marido, es eso; cuando hacen de pobres, de villeras, de gente que toma vino y pasa frío cuidando su terreno tomado, es porque lo han vivido, han pasado por eso. No lo vieron por la tele o experimentando en un taller de teatro. En una parte algunas de ellas lloraron mientras cantaban una canción haciendo palmas. La canción era festiva y con ritmo de cumbia, sin embargo, salían las lágrimas de algunos ojos sin
proponérselo.
Hay que educar al público para ver este tipo de obras; mejor dicho, hay que deseducarlos. Para disfrutar de la experiencia el espectador debe y tiene que girar la cabeza tipo la nena de la película de “El Exorcista”, o mover su cuerpo en dirección de la acción si no dispone de esta habilidad fantástica. No hay proscenio que indique un límite entre el público y los actores, no hay sillas para asentar las cachas burguesas, a lo sumo hay una alfombra o dos. Hay una luz blanca en el medio y un parlante del que sale una cumbia, un tema de Callejeros, o canciones de tipo protesta con letras que te dejan bien en claro el mensaje. Otro detalle, no cobran entrada como si fuera una casa de familia, de barrio pero hay que respetar los códigos. Eso sí. Nos cuentan una historia. Es así. La forma es bastante directa y puntual. Contar, contar como llegaron a donde están ahora utilizando el humor a veces, un cierto lirismo otras.
Hay una cierta pedagogía, es didáctica como tendrían que ser las clases de historia y formación ética en las escuelas. Sensibiliza y educa; bueno no me imagino una educación sin sensibilidad. El factor de la solidaridad, el valor que orienta la brújula de este barco atraviesa desde principio a fin toda la obra, señalando la falta de solidaridad en un pueblo marcado por los fines espurios de una clase media y los vicios de una clase dirigente; por otro lado nos muestra como la solidaridad es una herramienta indispensable para construir. Se asume, a causa de los medios de comunicación, las películas y las series de Ortega y cía, que la marginalidad siempre tiene que estar ligada al narcotráfico, los punteros políticos, la prostitución, la violencia y la lista sigue. No se puede concebir que en los márgenes de la sociedad haya convivencia, valores y solidaridad.
Nuestra cultura es casa que está siempre en continua construcción, no es algo estático, siempre hay algo por hacer, algo que falta. Nuestro teatro, si es que le podemos llamar nuestro y si es que le podemos decir teatro está también en vías de construcción. Esta cara del arte está siempre ceñida a una cosa en concreto, es decir, vestuario, luces,sonido, utilería, actores, cuerpos y objetos. La dramaturgia es un handicap y solo tiene una forma cabal cuando se lo lleva a escena. Y esto es un arma de doble filo, porque un lado la obra está construyendo algo corpóreo al mismo tiempo que depende de esa corporeidad y se ve limitada la mayor de las veces. Hay que aceptar ambas orfandades, ambas dependencias.
La obra termina con todo el mundo cantando y bailando. Alas Teatro Comunitario se mete a la fiesta desde la periferia. Tendríamos que llevar el centro a la periferia, que las señoras, los señores y lxs chicxs salgan de la birrería artesanal y del weedshop para conocer otras miradas, otras voces.

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