Un informe de la Universidad Nacional del Litoral reveló que los ingresos promedio de los jóvenes de Santa Fe quedaron por debajo de la canasta básica familiar en 2025. Además, el 65% de quienes trabajaban no realizaba aportes jubilatorios.
El informe “Juventudes y trabajo precario”, elaborado por el Centro de Estudios Demos con datos del Observatorio Social de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), analizó 1.435 casos de jóvenes de entre 18 y 29 años relevados entre 2022 y 2025 en la ciudad de Santa Fe. Entre sus conclusiones, advirtió que tener empleo no garantiza salir de la pobreza y que cerca de dos de cada tres jóvenes trabajadores carecían de protección social adecuada.
En 2025, el ingreso mensual promedio de los jóvenes rondó los $540.000: las mujeres percibieron $444.000 y los varones, $558.000, una diferencia del 25,7%. Ambos montos quedaron por debajo de la canasta básica total para una familia de cuatro integrantes, que el INDEC estimó en $1.128.398 en junio de ese año. Para los autores, la falta de aportes jubilatorios “no es sólo un problema del futuro”, sino también una expresión de la desigualdad actual.
El estudio también identificó diferencias en la inserción laboral: el 47% de los varones trabajaba o trabajaba mientras buscaba otro empleo, frente al 31,3% de las mujeres. Además, ellas representaban el 56,41% de quienes realizaban una actividad complementaria. Según el informe, las mujeres enfrentan con mayor intensidad la insuficiencia de ingresos, mientras que una segunda ocupación no necesariamente implica mayor formalidad, sino que puede responder a la necesidad de sumar ingresos informales.
