Salta/Argentina(Por Gaston Espeche (1).– Sartre hablando de Jean Genet dijo que era “comediante y mártir”[i] (comediante… commedien en francés, significa actor), Sebrelli se cuestiona si Eva Perón era aventurera o militante[ii]. Y ya que estamos, podríamos decir lo mismo. utilizando aquella fórmula sartreana, afirmar: “Sabag Montiel: ni héroe ni asesino”.
Toda persona con conexión a algún tipo de servicio de comunicaciones debe haberse enterado del atentado a Cristina Fernández de Kirchner en el Barrio Recoleta de la capital argentina. El ojo implacable de una cámara de celular que registra todo nos muestra una mano tatuada con una minúscula arma de fuego, una Bersa .380 apuntando al rostro de la vicepresidenta. Se oye un ligero clic inconfundible que significa una sola cosa (vean cualquier película de acción): misión fallida del agente. O en este caso: sicario. Sicario proviene del latín sica, un pequeño cuchillo que podía ser escondido en la toga por los asesinos en la Antigua Roma; hoy en día, una pistola diminuta que puede ser fácilmente guarecida en una cartera, una bota o hasta debajo de una manga para matar mandatarios. La bala no salió, pero dejemos ya de hablar del arma, sino del dedo que accionó el gatillo, de aquella mano con tatuajes esotéricos que generalmente llevan los seguidores de un cierto tipo de música. Cuando Sabag Montiel, también conocido como Tedi, asistía a los recitales de death metal hacia mosh junto a otros tatuados que compartían los mismos gustos y afinidades. Cerveza, ideas muy cercanas al nazismo, misoginia pura y dura, una visión pesimista hacia todo lo humano, y auto-destrucción dentro de un marco de misantropía sin precedentes. Remítanse si quieren pruebas a cualquier letra de cualquier tema de cualquiera de estas bandas. Y para el curioso, se recomienda leer sobre los orígenes del black metal noruego[iii] ¿Sacarle fotos al cuerpo de tu amigo que se corta la garganta antes de llamar a la policía y después ponerlo en la tapa de un disco? Pero cada loco con su tema reza un dicho muy viejo que se repite cada vez menos.

NI MILEI NI CRISTINA publicaba Tedi en sus redes sociales. Seguía grupos de ultraderecha, satanismo, comunismo satánico(?) y la lista sigue con diversas comunidades virtuales de la misma índole. Al escribir en su feed de Instagram “Me siento la parca” ya estaba todo dicho. Quería cambiar el rumbo de la historia. Al pasar el tiempo, agarró un arma de 20 años, con el número de serie limado, compró 100 proyectiles de munición que, ja, no era la correspondiente al arma en cuestión y salió a hacer justicia. Sabag Montiel (35) quiso ser el héroe de la novela, a lo Lee Harvey Oswald (24) pero llevándole al menos diez años de diferencia y muchísimo desconocimiento de balística. Ambos con ideas similares y afines. Salvo los gustos musicales. Creo que Oswald hubiera preferido algo de Bobby Vinton (She wore blue velvet…)[iv] Ahora, el mito. El héroe lucha simbólicamente para derrocar la “vieja-ley”, es decir, la decadencia y los elementos no productivos de una sociedad y, por extensión, los suyos propios. En la agonía, el punto más álgido de esta lucha, el trae la “nueva-ley”. El heroísmo es una fuerza creativa que se apoya en un acto agresivo. Dicha actividad hace la evolución, la productividad y la independencia, no solo para el individuo, sino para la sociedad en conjunto. El acto puede ser (y es visto) como criminal, ya que el héroe debe infringir las antiguas tradiciones establecidas. Romper con la tradición. Sabag Montiel cumple con algunos de estos principios clásicos del héroe, pero falla en el sentido que él mismo se colocó dentro su situación. A ver, su primera aparición mediática fue en el canal de noticias altamente amarillo, casi naranja, que es CRÓNICA TV, como un joven que trabaja con un grupo de chicos y chicas, entre ellos su novia, vendiendo copos de azúcar. Un seguidor del death metal hace nubes de algodón dulce para los niños, sin duda es increíble. En esta nota que le hace CRÓNICA TV, Tedi expone sus ideas de forma muy articulada demostrando que las palabras que salen de su garganta son producto de un discurso muy bien estructurado. Como si fuera un archivo de audio con grabaciones de Javier Milei y que de cierta forma se reproduce fragmentado, glitcheado, incompleto, pero con la bronca intacta, de su emisor original, eso sí se copió satisfactoriamente. Como este canal de noticias tiene una debilidad por el escándalo, el micrófono se posicionó en boca de Tedi para que largara toda su diatriba. Buscó por medio de sus redes, de los medios tradicionales de comunicación y por la fuerza concreta de un arma de fuego “derrocar” la vieja-ley. Matar el símbolo del kirchnerismo actual, Cristina Fernández. Pero su heroísmo tiene caracteres megalómanos. Me siento la parca. Una especie de llamado sui generis al que acudió él mismo, porque sólo uno puede cargar con la responsabilidad de ser héroe: Yo, Fernando Sabag Montiel. Es esta pulsión que lleva a los magnicidas a cometer sus actos. Un héroe de verdad no tiene en principio, una elección real por la que pueda volcarse, se encuentra en el lugar equivocado, en el momento equivocado, como Bruce Willis en Duro de Matar. Tiene que hacer las cosas porque no le queda otra. Pero no Tedi, ni Oswald, ellos querían convertirse en héroes, lo que automáticamente los cancela del todo. No obstante, Oswald sí logró su objetivo, el matar a John Fitzgerald Kennedy. Y en esto se diferencia de Tedi, que no mató a nadie. El asesino de Dallas fue arrestado con una sonrisa en sus labios, misión cumplida. Los sherifs texanos lo pusieron tras las rejas y dos días después el dueño de un bar local lo mata saliendo del juzgado. Así es como termina la mayoría de los sicarios. Dice la Biblia: “el que a hierro mata…” Nuestro Fernando quiso pero no pudo. ¿Nervios, desconocimiento, autosabotaje? ¿Quién sabe? Está preso por intento de homicidio mientras intentan sacarle información sobre su atentado. Otra suerte corrió Eróstrato[v], quien fuera el que pasó por fuego al templo de Artemisa ni más ni menos, considerado como una de las maravillas de la antigüedad, dicho sea de paso. Este pastor de ovejas de la Antigua Grecia confiesa por medio de torturas que nos podríamos imaginar terribles e inhumanas, que su acto ha sido solo para ser conocido y, además, porque siente que no ha hecho nada importante en toda su vida. Hacer algo importante, pasar a la posteridad y memoria de la humanidad, del anonimato total a estar boca de todos, en tapas de diarios y las tendencias de las redes sociales, aunque sea por unos cuantos días, por medio de actos de violencia. Y más allá de las conjeturas y suposiciones acerca de entidades oscuras que quieren dominar el mundo, siempre hay un Eróstrato para un conspirador sin escrúpulos. Por eso digo, Sabag Montiel, ni héroe ni asesino, sino un mero pastorcito que se le escaparon las ovejas.
[i] Jean Paul Sartre. San Genet: Comediante y Mártir (1952)
[ii] Juan José Sebrelli. Eva Perón ¿Aventurera o Militante? (1966)
[iii] La historia de Per Yngve Ohlin – DEAD – Mayhem – YouTube