Salta, Argentina – Los niños habían sido secuestrados el 4 de mayo de 1998 y aparecieron 6 días después sin vida en un descampado en La Silleta. Sus padres y hermanos recordarán a los niños con un acto abierto a las 16 hs. en el monolito construido frente al cementerio de Campo Quijano.
Sus padres y hermanos recordarán a los niños con un acto abierto al que se invita a toda la comunidad con una ofrenda floral a las 16 hs en el monolito construido especialmente frente al cementerio de Campo Quijano.
Hijos de Miguel Ángel Leguina y María Rosa Pereyra, Melani de los Ángeles tenía 9 años y Octavio Facundo 7 cuando se fueron de su casa en el barrio Alto La Viña, al oeste de Grand Bourg para tomar el colectivo rumbo a La Casita de Belén, en el barrio San José, donde desayunaban y después se dirigían a la escuela Nuestra Señora de la Candelaria en Villa Costanera.
Sin embargo, durante la mañana del lunes 4 de mayo en la calle Olavarría, dos personas secuestraron a los niños y los llevaron camino hacia el sur de la ciudad. Se supo que una vez en el vehículo los obligaron a tragar y respirar cocaína, los quemaron con cigarrillos y luego abusaron sexualmente de la niña delante de su pequeño hermano. Momentos después los mataron a pedradas y arrojaron sus cuerpos en un descampado de La Silleta, cerca de la ruta Nacional 51.
Se cumplieron 24 años del crimen más atroz y sangriento en la historia criminal salteña: la desaparición y el brutal asesinato de los hermanitos Melanie y Octavio Leguina, quienes tenían apenas 6 y 9 añitos al momento de su muerte.
La policía tardó seis días en encontrar sus cuerpos y los asesinos recién cayeron casi un año después cuando una testigo de identidad reservada mencionó el nombre de Marcelo Torrico. Junto a él apresaron a Ariel «Popeye» Brandán.
Fuente: Bien Informados