Miguel y Carmen, padres del joven trabajador de Aguas del Norte fallecido junto a otro compañero en Rivadavia, el pasado 5 de mayo, exigen respuestas a la Justicia. Aseguran que faltaban elementos de seguridad para evitar la tragedia.
A más de diez días de la tragedia que conmocionó al norte salteño, Miguel y Carmen Aguirre, padres de Emmanuel Aguirre, el joven de 24 años que perdió la vida mientras trabajaba para Aguas del Norte, reclamaron justicia y denunciaron presuntas falencias en las condiciones de seguridad laboral. Los padres del joven contaron en el programa LA COLUMNA NOA TV, de Canal 4, cómo ocurrió la tragedia.
Emanuel falleció el pasado 5 de mayo junto a su compañero Raúl Torres, mientras realizaban tareas de destape de cañerías profundas en Rivadavia. Un tercer operario, Leonardo Méndez, también resultó afectado y continúa peleando por su vida.
“Nuestro hijo Emanuel Aguirre falleció trabajando, cumpliendo con su servicio en Aguas del Norte”, expresó su madre, Carmen.

La familia es oriunda de La Unión y explicó que ese día Emanuel había viajado unos 50 kilómetros hasta Rivadavia para cumplir su jornada laboral. “Aquel día, como todos los días, fue a trabajar y desconocía que había gases letales en esas cloacas. Si lo hubieran sabido, no habrían entrado”, sostuvo.
Según el relato de la madre, los trabajadores realizaban maniobras de destranque con un sistema de barilleo, a unos dos o tres metros de profundidad, aunque el problema, señaló Carmen, aparentemente se encontraba varios metros más adentro, en una cañería de unos 60 centímetros de diámetro.
Ese día, excepcionalmente, contaban con una camioneta porque debían trasladar una bomba de gran tamaño, describió. Al llegar, otros operarios ya habían intervenido previamente en otro sector.
“Cuando mi hijo ingresó, dijeron que había un olor muy fuerte abajo, como un vapor intenso. Un compañero le gritó que subiera, pero al llegar al tercer escalón se desmayó”, relató Carmen.

En un intento desesperado por auxiliarlo, Raúl Torres descendió para socorrerlo, pero también cayó inconsciente. Luego ingresó Leonardo Méndez y sufrió la misma descompensación. Un cuarto trabajador buscó de inmediato ayuda en los vecinos de la zona.
“Pidieron sogas para poder sacarlos. El agua empezó a subir y les cubría la nariz. A Raúl lo encontraron enganchado en la escalera. A mi hijo lo sacaron ya fallecido”, recordó.
La investigación judicial intenta determinar las causas exactas de la tragedia, aunque todo apunta a una posible inhalación de gases tóxicos letales acumulados dentro del sistema cloacal.
Carmen también apuntó hacia las autoridades y pidió intervención concreta de los responsables para colaborar en la búsqueda de justicia por la muerte de los jovenes trabajadores.
“La vida de mi hijo valía mucho y murió al servicio de la comunidad. Tenía 24 años”, manifestó.
Falta de elementos de seguridad laboral
Por su parte, Miguel, el padre del joven, describió la conmoción por la que atraviesa la familia.
“Admiro la fortaleza de mi esposa, pero yo estoy destruido. Es muy difícil atravesar esta situación”, expresó.

Además, denunció que los trabajadores no contaban con detectores de gases ni equipamiento especializado para tareas con este tipo de riesgo.
“Si les hubieran provisto los elementos necesarios, mi hijo no habría fallecido. Existen aparatos que detectan gases letales y cuestan alrededor de 300 mil pesos. Son herramientas fundamentales para trabajar en esos fosos de la muerte”, afirmó. También señaló que, tras el hecho, la camioneta utilizada fue secuestrada para las pericias correspondientes.
“Encontraron herramientas normales… cascos, guantes, botas, pero todo rudimentario. Nunca tuvieron el equipamiento adecuado”, denunció el padre, quien finalmente remarcó, que “ellos nunca van a asumir la culpa. Están más enfocados en lo que recaudan que en proveer herramientas para sus trabajadores. Pero creemos que la Justicia no es miope y queremos que se hagan las cosas como corresponde”, lamentó.