Salta - Argentina: miércoles 08 de julio 2026 20:46 hs.

Por qué la selección argentina nunca deja de competir: la explicación de un psicólogo deportivo

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El presidente de la Asociación de Psicólogos Deportivos analizó cómo el liderazgo, la resiliencia y la confianza colectiva se convirtieron en pilares de la Scaloneta para superar los momentos de mayor presión.

Pablo Nigro afirmó que la selección argentina construyó una fortaleza mental que le permite sostenerse en los momentos de mayor presión

Las imágenes del final del partido entre Argentina y Egipto mostraron mucho más que una clasificación sufrida. El abrazo colectivo, las lágrimas de Lionel Messi y el desahogo de varios futbolistas dejaron al descubierto la carga emocional que implicó una de las noches más difíciles de la Scaloneta en el Mundial.

Para Pablo Nigro, presidente de la Asociación de Psicólogos Deportivos, esa fortaleza mental que permitió sostenerse cuando el resultado era adverso constituye uno de los principales rasgos del equipo de Lionel Scaloni.

El especialista explicó que el aspecto psicológico resulta determinante en el alto rendimiento y sostuvo que la Selección logró construir una identidad que le permite atravesar los momentos de mayor presión sin perder la convicción. 

“Lo que ha creado Scaloni con su cuerpo técnico es un equipo que permite salir de los pozos. Todo el tiempo posicionan al grupo como el contenedor. Eso sostiene todo”, resumió al analizar el funcionamiento interno del plantel.

Esa idea quedó reflejada en las propias palabras de Messi una vez terminado el encuentro. El capitán reconoció que el penal fallado lo afectó profundamente porque sintió que había perjudicado al equipo. “Sentía que en un momento importante le había fallado al grupo”, confesó, antes de contar que el empate terminó convirtiéndose en un enorme alivio: “Por suerte Dios tenía otra vez algo especial guardado para mí en el final. Pude hacer el gol del empate, un desahogo muy grande y una felicidad enorme para nosotros y para toda esta gente que vino una vez más”.

Para Nigro, esa reacción deja en evidencia el nivel de autoexigencia con el que conviven los futbolistas de elite. Lejos de interpretar el llanto como una muestra de fragilidad, consideró que expresa la enorme tensión que atraviesan durante este tipo de competencias. “No es normal que alguien que está disfrutando de jugar al fútbol termine el partido y se largue a llorar. Eso muestra la tensión con la que vivió el partido”, explicó, al tiempo que destacó que la posibilidad de apoyarse en sus compañeros resulta fundamental para recuperar rápidamente la confianza.

Lionel Messi reconoció que el penal fallado lo afectó porque sintió que le había fallado al equipo en el partido entre Argentina y Egipto.

Según el psicólogo, esa capacidad de resiliencia no aparece de manera espontánea sino que forma parte de una construcción sostenida durante años. En ese sentido, aseguró que el deportista de alto rendimiento desarrolla herramientas mentales que le permiten sostener el esfuerzo incluso en los contextos más adversos. “Siempre se proponen un poco más”, señaló, y agregó que la cultura deportiva argentina también influye en esa manera de afrontar la competencia. “El argentino tiene un gen natural que es un gran competidor, sobre todo en los deportes colectivos. Pero competir no significa ganar; competir es dar lo mejor que uno tiene”.

Esa mentalidad también explica, a su juicio, la perseverancia que caracteriza a quienes consiguen llegar al máximo nivel. Nigro recordó que apenas una mínima parte de los jóvenes que juegan al fútbol alcanza el profesionalismo, pero destacó que todos recorren ese camino convencidos de que pueden lograrlo. “En el fútbol, cada cien chicos llegan tres. Todos creen que van a ser esos tres porque insisten y siempre creen en la posibilidad de llegar”, afirmó.

Por eso, sostuvo que la principal enseñanza que puede trasladarse a cualquier ámbito de la vida consiste en diferenciar aquello que depende de uno de lo que escapa al propio control. “Lo que controlamos lo tenemos que hacer al 100%”, sintetizó.

La resiliencia de la Scaloneta, según Nigro, forma parte de una construcción de años basada en la autoexigencia y la confianza colectiva

El especialista también puso el foco en el valor que adquieren los momentos de pausa dentro de un partido de semejante intensidad. Tanto el entretiempo como las interrupciones para hidratarse representan oportunidades para recuperar claridad cuando la presión amenaza con dominar la escena. “Ante la adversidad uno pierde claridad, se empieza a confundir y se desorienta. Ahí aparece la palabra de quien te está guiando, que con dos o tres indicaciones te vuelve a poner en eje”, explicó, al describir un trabajo que muchas veces pasa inadvertido para el público.

Durante la entrevista, Nigro remarcó además que el deporte de alto rendimiento dejó de esconder los problemas vinculados con la salud mental. En los últimos años, cada vez más atletas comenzaron a expresar públicamente situaciones de ansiedad, vacío o depresión, un cambio cultural que, según consideró, obliga a modificar la manera de acompañarlos. “Primero tenemos que preocuparnos por la persona y después por el deportista”, afirmó. En esa línea, explicó que la tarea del psicólogo deportivo no se limita al entrenamiento mental para competir, sino que implica un seguimiento permanente de los atletas. “Tenemos relación casi constante con ellos. No solamente trabajamos el entrenamiento mental, sino también el desarrollo sano de la persona”, señaló.

Las declaraciones posteriores al partido reforzaron esa mirada. Emiliano “Dibu” Martínez admitió que terminó el encuentro con la sensación de no haber podido ayudar al equipo, mientras que Lisandro Martínez les pidió disculpas a los hinchas y destacó que fueron sus propios compañeros quienes lo levantaron en uno de los momentos más difíciles del encuentro. Para Nigro, ambos testimonios vuelven a mostrar la esencia de una Selección que encuentra en el grupo su principal fortaleza.

“En el alto rendimiento ganar o perder depende de muchísimas variables”, concluyó. “Pero este equipo transmite algo muy claro: insiste hasta el final. Y cuando alguno cae, siempre hay otro compañero dispuesto a levantarlo”.

Fuente: Infobae

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